Colecciones a falta de cromos, que se solventan con litio en pastillas.

Ya no queda hueco
en estas islas.

Siempre tengo
la misma imagen
de antiheroe
por la ciudad
plomiza,
de pies magullados.

Tengo los días,
repetidos,
como los cromos.
Los quiero cambiar,
pero todos tienen
los mismos,
continuamos
con papeles arrugados
comiendo tortilla
fría por el patio.

No queda hueco en este álbum.
La única estampa,
no la encuentro.

Así se reduce la acción
de lo vital.
Ser coleccionista
de lo que no podemos
tener y olvidar en un baúl,
el álbum incompleto.