Bajo el hueco de mis alas, el aroma es intenso.

Llevo un fuego
que me acompaña
desde niño.
En el sexo,
en los huesos,
en la espalda.
Arde mi alma
cuando arranco
flores de mi cama.
Esas que huelo
cuando te vas
cada mañana.
Por eso sigo
preso
en tu pecho,
donde cada hueso
es un beso.