El reloj no marca tiempo, solo sombras que complican la metáfora.

Alrededor de la construcción
de la nada,
flota el éxito rodeado de basura.

Abandona el proyecto.
Abandona el proyecto.

Reinicia el status quo.
Mañana el futuro,
será una sinergia imperfecta
que se rodeará de caras.

Hemos despegado,
no hay emociones
junto al compañero
de viaje,
porque siempre preferimos
mirar por la ventanilla;
aun siendo viajeros interestelares.