Titubeante entre mazmorras. Débil en las jerarquías.

A poco
me sabe
la muerte
cuando te beso.

Es agradable bailar
sobre el fuego,
con los pies desnudos
de charcos.

He retado con soberbia
todos los vicios.
Aúllo cada noche
exhalando el humo
de mi bilis ebria.

Mas no soporto,
me mata,
despertar por las mañanas
y ver la cama vacía.