Rombos en un cine de niños.

No hay nada como el dolor
para renacer en tus propios odios.

Cada uno sabe por lo que huir.

Lo sabes y no lo reconoces.

Descansa la desesperación en tu encuentro.

Son muchas decisiones,
para no desaparecer.

Odio profundamente
esa herencia  indirecta.

El año no es concluso hasta el amor.

Nunca se guarda a uno mismo,
en el camino trazado.

Tengo el suelo de casa
lleno de juguetes rotos.