Siniestro lápiz de labios; que dibuja mi nombre en ascensores.

Abro esa parte
de tu mejilla,
la que ocultas
con la palabra: flecha.
Guardo un arco,
mi espíritu de hombre
es tu diana.
En plutón,
no existe destino,
pero hasta él
llega el ruido
de nuestra guerra.
Diluvia siempre aquí dentro.
Una bandera ondea en tu pecho.
Tengo un par de veces tu vida,
micro relatada, en el párpado
de mi timidez no escrita.