Inclino mi agitación, en la minusvalía desencadenada, por la zarabanda furiosa de una muerte angustiada.

Tumbado en la cama,
inquieto,
una especie de ciclón
dentro de mi estómago.
Creciente de sueño,
mas aun,
destrozado.

Incorporo mi espíritu
por encima de mi cuerpo.

Endemoniada danza
del furioso sonámbulo,
como un autómata
busco a : El hombre aproximativo.
antes escojo la Oda Plutoniana,
todo exceso es poco...
vuelvo presto a la cama.

La irascibilidad inconformada,
me arrastra, de nuevo, a la librería,
agarro a Tzara... como la caja
de Valium.

Esta noche, el insomnio
no es claro,
la guerra es pura esquizofrenia.

¿Dónde esta mi Pesanervios?

Vivir es un padecimiento continuo,

La fe es una errata,
que escabulle ilusiones
por el sumidero, hasta la charca.

Ni Artaud,
ni Cezanne,
ni absenta,
ni Tzara.

Esta noche es locura,
en el mismo precipicio
que anuncia la letra
escrita por una vez,
como la ropa tarada.