Jaulas repletas de sonrisas, en medio de un palacio de oro.

Descubro cierta suavidad,
en todos mis insultos,
la sutilidad es compañera
de la inteligencia,
no encuentro ironía
que desista ante la ignorancia.

He divagado mucho
en medio de la nostalgia,
parte de la vida que hemos vivido
y no debemos negar.

Reírte de tu tristeza,
al rememorarte en el pasado,
es como soltar una sonrisa
en el entierro de tu mejor amigo,
al revivir aquel momento.

Ahora las oropéndolas,
forman un anillo de oro
que ya no visto,
conviví con muchas aves,
que nunca volaron al paso
de mi belleza despreciable.