Verdades encontradas, en la mesilla de noche.

Aguanto el fuego
de la vela,
siendo viento
intransigente y vitalicio.

He inclinado palabras,
al borde de un segundo
eviterno.

Ahora desboco
mi furia,
a cada sorbo de cerveza.

El té de crisantemo
carcome mis entrañas,
al tiempo que huyo.