Pin-ball con los ojos de mi sombra.

Tengo todo
metido en un bote.

Las ganas de lucha blanca,
el viento de los viernes,
la partida perdida,
el sueño incandescente.

Es una píldora
malévola,
que trago cuando bebo,
masticando cristales
tintados de vergüenza.

Recojo así lo que no alcanzo,
siendo una partida lujuriosa,
vivir con el dolor, de lo que sufro;
al soportarme a oscuras.