Dibujando muñecas de trapo, con el dedo mojado en ceniza.

Recluidas en un bote,
como café maltratado;
gotean mis ganas,
que he fabricado
como gotas de orina.

Te beso como si meara,
te recuerdo como esa gota
que tras orinar, calienta
en medio del bar,
la entrepierna que nadie besa.

Un goteo íntimo,
una tibieza secreta,
un lenguaje sencillo
que hablamos esos
a los que amar,
les mata mear.