Putas sin escote, bares como iglesias.

Borracho de cerveza,
aliento nocturno
y cargado de alevosía;
camino por calles
tan sucias que mis zapatos
huyen de la suela.

Ya no hay bares,
porque el humo: vive fuera.

Hemos aniquilado nuestros
ancestros,
para convertirnos en confeti
pisoteado, de un cóctel snob.

Algún día fumaremos opio
en compañía de niños,
pensando que es tóxico,
el pegamento del colegio.