Añoranza del planeta, vaporizador de esperanza.

Todo me huele
a tu coño.

Las ausencias
de esta estancia,
las largas noches
rebozado a solas
en la cama;
traen el aroma
a mis dedos,
de nuevo,
como una efervescencia
desatada.

Todo me huele a coño,
ese aroma que perfuma
el mundo.