Vigilando el punto debil. Entrando en bares enjutos.

Ella,
pronombre absoluto,
adjetivo adjunto
a mi emoción alienada.

Esa ella,
rara avis
de lo que sueño.

A veces me duele tanto,
tanto y más, que incluso sufro...
duele en la pesadilla de andar
despierto...

En el sexo de mordisco
que centella; cuando
Chasmata rumorea
y la tierra tiembla.