Duermevela y ectoplasmas, que residen en mi ruido.

Tengo una luna a menos cuarto,
tres cartas vacías,
y un lagrimal que se adelanta.
En mi mano pudro el tiempo
que se desespera al no hallar
el juego.
Si esta noche llegaras,
vestiría de palabra tu rabia,
escribiría entre mis piernas:
tu nombre...
haría de tu sueño una cacería.
He partido en dos, con serrucho
y navaja, todas las luces.
Me gusta decirte a oscuras:
llevo tu nombre, tatuado en el pene.