Saboreando la giste caducada.

Todos sabemos,
que la muerte no es soledad,
si no un cambio,
en la materia de los sueños.

Desde una piedra,
hasta un planeta;
hay un millón de especies,
que lloran.
Otro millón mueren.

Ninguna coincide
en el mismo lugar.
Todas aman igual.

Vivo en un edificio
desconchado,
hasta el ascensor
adolescente,
se explota el acné,
mirándose en los niños.