Velas submarinas.

Refloté mi yo,
sin aire, ni esperanzas,
refloté en medio de una
sala absurda,
sin televisión ni aseos.

Anduve erróneo
con maderas de balsa.

Reflotar es bello,
hundes tu ego en un mar
de angustia y sales a respirar
sin ayuda.

El oxigeno se vuelve
abrazo.

Recuerda, reflota.

Hundirse no es malo,
si en vez de pensar
que eres peso muerto,
te disfrazas de submarino.

Navegar hundido,
es ungir vida al pecho.