Navegando por salsas terrestres.

La luna es redonda,
como sus pezones,
el sol también es redondo
como la luz de ella.

Ella es un carácter,
mas no un símbolo.

Entre sus piernas,
una metrópolis
exacta,
como la tierra,
se achata por los polos
para dar frutos imperperfectos,
como los ríos que fluyen,
hacia una cascada de orgasmos
cremosos.