Y Chet Baker lloró, y la heroína dirigió el trafico por calles como venas.

En el mismo taburete,
del mismo bar.

Una y otra vez,
Valentín se mata bebiendo.
Mientras, ella llora
tras las rayas en el baño
del fondo.

Local con pared de humo,
y alcohol.
Corro tras los vicios
más estúpidos;
así al día siguiente,
la consciencia
me hace amar mejor.

He sentido siempre culpa,
hasta que me he dado cuenta
que es miedo.

La peripecia de mi saber,
es arrancarme los ojos
y tirarlos a un vaso de ginebra.