Adivinación de la vida; retrato de una muerte lisonjera.

Pisando píldoras,
adoquines con tarjeta de crédito.

Tengo un balcón,
con vistas a la muerte.

Mi receta,
para revivirme,
tomar café mientras me asomo:
Desayuno,
comida,
cena.

Es un páramo excelso.
una aventura lisonjera:
el dejar que mi hirsuta
barba, la meza Caronte
con su remo de coña.

Tengo un balcón con vistas a la muerte,
desde él, veo todos los bares,
los camellos,
las putas,
las camareras,
los matones.

Tomo mi píldora machacada,
y sonrío al cielo negro,

hasta la virgen,
tiene caries en su vagina.

No se libra nadie,
veo los bolsillos
llenos de piedras,
que no tira nadie,
veo el suelo repleto de pecados
que pisan mientras ríen.

Tomo todo mi café.
Todo mi esperma son las nubes.
Ella sueña que nos besamos,
ella quiere que viva en sus labios,
mientras;
solo pienso en follarle la boca,
asomándome al balcón para gritar:
Muerte es mierda.