Mascando chicle de placenta, toda la boca me sabe a muerte.

No me soporto,
ni vivo,
ni muerto.

Camino constantemente
entre la ubicación dudosa;
exequias de mi ser indivisible.

No logro acompañarme
de nadie, se que la muerte
está tan cerca, que sopla
las velas de todos mis cumpleaños.

Hace tiempo que me suicidé
y resucito a cada instante.

Busco tu mano,
como si fuese un retorno
a todo esto.

Jamás nada me llenó
tanto como tus palabras
de aliento.

Estar junto a ti
es como viajar a todos esos sitios
que recuerdo con nostalgia.

Estar contigo, es viajar
al mundo desde el salón de casa,
por eso ocasionalmente,
me notas ausente.
Me echas de menos:
porque vuelo lejos,
para traerte sonrisas nuevas.