Café de almendra, y molestias en los pies.

Un saludo,
pasa, toma asiento,
ponte cómodo.

No me gustan las despedidas.

Hola, ¿Cómo estás?.

Sonríes mientras lo haces,
pensando que la muerte,
hace un zumo con tu hígado;
pero sigues como si nada.

No quiero despedidas,
ni adioses, ni nos vemos pronto.

He aprendido que ya de por sí,
nosotros nos vamos marchando
en todo.
Hasta en las mejores
presentaciones, ya hay algo
que se va de ti, 
incluso en los besos que das;
hay una parte que jamás vuelve.

No quiero despedidas, porque ya no estamos
cuando llegamos,

Quiero quedarme con el queso,
con la risa, 
habitar en medio de todo,
ser un completo estorbo,
molestar hasta cuando me molestan.

Quiero coger un camino
y fabricar una cuerda.