Meses recluidos en el hollejo de la existencia, que pre-ambular, desentona melodías erráticas.

Como el vino mancha la copa,
así es la muerte del espíritu estancado.

Tan solo es bebido el liquido esencial.
En ocasiones el alma, la dejas resbalando.

Raspando pellejos a la vida,
la muerte se convierte en jirón
de una existencia criticada
por su forma de extirpar segundos
a su propia vida, esa que tan eterna,
la mantiene matando.

Muerte no es vida,
mas vida no es estar vivo,
al menos siempre.