Ella llueve al mundo, y el fuego venera la histeria de nuestros besos.

Vuelo entre trampolines,
los papeles reciben su dosis
de letra,
como si cosquilleasen
encías rotas bajo la lluvia,
se entrelazan en una locura
excitada del yo profundo.

Abro la nevera, abro una cerveza;
abro las puertas, abro las ventanas,
abro el pecho, abro las ganas.

Ha salido el sol y me violo a mi mismo
mientras escribo y bebo.

La cocina es un universo separado
de hedonismo,
he amado tanto en ella,
que siempre me horneo bajo
la receta de los besos y los abrazos.

Mañana habrá un agujero negro,
un big bang en el pasillo,
arriaré mis velas,
pondré destino a un corazón poco hecho:

Voy a devorar la vida, con vino tinto,
voy a besarte, como si comiera fruta.