Cajas de cartón vacías, solfeos destilados de una sombra desafinada.

Noches como galletas,
resacas tan grandes como si te enamoraras,
invenciones, invencibles.

Caídas de ego, como suicidios colectivos.

Hay ginebras aún por destilar,
que ya provocan resacas.

Hay ojos por mirar,
que ya atraviesan corazones.