Noches de soledad, amor, y melancolía.

Hace calor y retozo
en mi sudor,
la noche está pegajosa;
la cerveza solitaria
es una mujer sin bragas.

La luna fuma un chorro de estrellas,
lleva gafas de sol,
los amaneceres solitarios
siempre la cegaron.

Goteamos de un bar a otro,
es la rutina del verano en la urbe,
soledades que nos pescamos
para estar menos solas,
tan sólo alcohol, drogas y sexo
en los cuartos de baño.

Bares como establos,
baños como confesionarios,
todos están solos en verano.
La ciudad es un vientre
con retortijones y angustia.

El amor, todos los años,
se va de vacaciones en verano.

Engaña a los tontos
que se besan a la orilla de la playa,
y sueñan en la eternidad
de la compañía:
ser canción y poema.

El amor ama noviembre,
cuando todo oscurece
antes,
hasta los ojos de los niños.