Carreteras paralelas que llevan al mismo destino.

Tengo una cicatriz en mi ceja derecha,
y una arruga en el entrecejo.

Ambas verticales y paralelas.

Una me la hice cuando era niño
por accidente, tropecé contra el mueble
de la cocina mientras corría;
no recuerdo dolor, no recuerdo sangre,
demasiado niño, poca consciencia.

La otra, ha salido sola,
por edad y gesto de indignación,
no recuerdo sangre, pero si preocupación
por el dolor.

En ocasiones todo duele, hasta mirar la hora.

Ambas comparten espacio, pero no se tocan,
jamás han tenido, ni tendrán relación,
mas ocupan un lugar en la vida.

Ahora es momento de guardar lo hallado,
por si un caso, llega el día de envejecer
la sangre con inexperiencia.