Subiendo una montaña, bajando a los infiernos, fustigando mi alma

Casi siempre la miro
callado, fijamente.

Ella siempre se incomoda,
pero desconoce la razón
de mi persistente silencio.

Ella no sabe, que cuando la miro:
la estoy leyendo y la encuentro,
en todos los libros que he devorado.