En el ostracismo del sol y la ansiedad de la luz.

Ya no viajo,
es extraño un alma
sedentaria.

Corro sentado
y sufro como un perro.

Sabes que él viaja
por el dolor, y se regocija,
aunque has olvidado,
que fueron ellos,
ellos mataron y revivieron
para ahora dejarlo sólo.

Cabizbajo es el piélago
de la ignorancia.

Silencio, es momento
de hablar.