Conversando con el espejo del ascensor.

Sopla en el mismo aire,
un viento de desesperanza,
crees que avanzas porque sonríes
mas sabes que es un teatrillo lamentable.

A todos dices que estás bien,
mas conoces que por dentro,
eres la fruta podrida del cesto.

Continua con tu farsa,
vende el humo de tu risa,
bebete la saliva de tu bilis
que aún en tu hígado y amarga,
es más dulce que el ente
de tus miserias.