Revoloteo como una mosca, entre los labios de la desesperación.

Se me forma un nudo
en la garganta,
estomago,
y en la pelvis.

El corazón parece
que se corta las venas,
y huye arrastrado
por la sangre que hierve,
se hunde en sumideros,
escurriéndose como una rata
mojada.

Aparece en mi consciencia
el miedo a no crear,
a no poder escribir.

Me lanzo entonces
como una bala perdida,
recorriendo calles,
riendo a carcajadas,
haciendo notar que estoy
muy lejos de estar mal,
pero estoy en la miseria
de la no palabra.

Puede que no encuentres
nada bonito en ese poema,
ni que guste, ni que emocione.

Pero la angustia, la ansiedad,
la desesperación;
no siempre son tan bonitas
como en algunos versos
explican otros, que también
la tienen y la padecen.