Me pregunto en el fondo, cuando ya he acabado.

Hago chocolate amargo
para guarnición
de mis decisiones.

Como un gato,
camino por el tejado
en la noche, sin caerme.

Hace mucho que no me tengo,
no hay pobreza, ni fortuna.

En cambio encuentro
en la sequedad,
de esta fuente,
la palabra, en la piedra
erosionada por el silencio.

Saco algo al fin de todo esto,
y sé que no es importante
pero me da igual todo,
cuando lo minúsculo,
toma forma de emoción
descontrolada.