Luna en sol, muerte al filo del beso no buscado.

Decidí escribir
con la mujer que llevo dentro,
porque en mi boca
hay una vagina
que pasea por mi lengua.

Mis poemas tienen esa menstruación
del sigilo, sangran cuando la vida
no les llega y explotan en el corazón
del que los consume.

Escribo con la mujer que llevo dentro,
por eso las letras tienen forma de coño
y llegan más lejos por ovarios;
se excitan con el roce del dedo
sobre el cursor o la página,
ven en el papel el pene donde
cabalgar a horcajadas rellenadas
de duro y largo hipérbaton.

Escribo y lamo vaginas,
como un amor lesbiano,
taciturno, incompleto;
así definido
por no encontrar
el camino del placer.

Elegí escribir con la mujer que llevo dentro
y joder al mundo con la sexualidad
de lo ambiguo,
revolcarme en los fluidos hipersensibles
de lo irrevocablemente exonerable.