Descascarillando, apartando cortezas y óxidos

Se caen las piedras,
desprendidas sin compasión
de la montaña de mis emociones.

Lloro, siempre lloro.
Un llorica desde el colegio.

Se caen las piedras,
esas que tiraban a mi espalda
en mi niñez, por ser raro.

Se caen, y con ellas el muro
de la fortaleza en la fachada.

Soy de carne, y agua;
es por lo que me dejo
inundar por lo que me rodea,
es por lo que a veces
soy un huraño esquivo,
no quiero volver a ser
el lobo perseguido.

Quiero leer solo,
en lo alto de ese todo;
que representa su inconsciencia.