Mordiendo peces

Me gusta ser solo,
estar solo,
sentirme solo.

Busco la soledad
como la inquietud
absoluta.

Como el estado
sublime del alma.

A veces río con gente
y bebo con personas
que no conozco.

Eso es otra soledad,
saber ser solo,
en medio de la marea
de peces muertos.

Solo, me rasco la barriga
y abro cervezas,
y me asomo al abismo
del poema, saltando
sin red, a ese tenebroso
momento en que me encuentro
dentro de mi, y me siento solo.