Liebres y colmillos, olvido y luces.

Pego mi oído a su pecho,
oigo su corazón.

Busco el mío pero no tengo.

Cierro los ojos, e imagino,
todo su sistema funciona
a la perfección.

Respira, y el aire
que exhala me da
en el pelo y es movido,
como el heno en el valle.

Abro mis ojos, entornados
veo mi mano en su tripa,
tengo los nudillos destrozados
de las peleas y los golpes
a las paredes cuando voy
borracho,
mis caderas están destrozadas
por la quimio y el dolor
es infinito, parece que estoy
pariendo constantemente
un mal presagio.

Tengo los huesos podridos,
pero escucho sus latidos,
su sangre viaja por sus venas
y yo solo,
sólo quiero beberla en mi lata de cerveza.