Exprimiendo arpas, desollando deseos.

Rescato del futuro
lo que proyecté,
me hace falta ahora,
en este tiempo,
no ese, en que quizá
haya muerto, y no viviré.

No me prometo,
ni me juro,
ahora hago lo que mi palabra
conjuga, y ensalza.

Es la hora del juego,
cerrad las puertas,
no ha de escaparse
nadie ni nada.

Cerrad bien la cal,
apretad bien el canto.

Apretad bien las ventanas,
ha de estar todo dentro
ahora, todo.

¡Que no escape nada
ni tan siquiera la pequeña
muerte del tiempo,
que disfrazada de segundo
desea huir en décimas,
aprovechadlo, es el momento
de disfrutar de todo,
hasta de la oscuridad
del parpadeo!