Desayunando dibujos

Trasiega entre la cocina y la terraza,
sus nervios de niña,
porque no se centra.

Curva su cuerpo y me mira,
olisquea con su gesto de roedor,
el ambiente, mi pelo y mi cuerpo
que no ducho, hace un par de días.

"¡No hueles!"- me dice.

Se toma dos cafés, baila
por el pasillo mientras habla
sola.

Me pide que le cuente cuentos
al oído antes de dormir.

Se ducha, tiene hambre de justicia,
afila las uñas,
coge sus papeles.

Me besa la niña adulta,
se ha puesto algo en los labios,
se marcha,
olisqueo como ella,
mis labios, me es familiar,
huele y sabe a ceras de colores
con las que de pequeño,
dibujaba sueños que imaginaba.

Imagino que su boca hoy,
sueña con terminar de hablar
para besarme de nuevo
con un dibujo de niña,
saltan a la comba,
ríe concisa,
la semana comienza
la confusión termina.