Grabando encima de éxitos, me pirateo a mi mismo.

Aunque lo escribo y lo digo,
parece que se me pierde
entre medio de los hastíos,
y crece como una mata
de nervios en medio
de la tierra baldía.

Tengo una pena tan grande
que a veces, en ocasiones,
se disfraza de conjetura
y me lanza a la calle,
como un casete re-grabado,
con temas
que ya no quería escuchar.

Aunque lo escribo y lo digo,
es como un bucle que me repito
para no olvidarlo y llevarlo dentro:

Resucitaré del papel
y mi palabra será un hecho.