Eructando en el filo de cama.

Me gusta leer a Kenneth Rexroth
a solas, mientras la gente
conduce y pasa desapercibida
en medio unos de otros.

Me siento aportado y me exporta
a todos esos corazones tibios
y ahumados de soledad .

La sensación es como un latido
trasformado en coz;
y es que hay poemas,
que llegan al alma y trasforman
tu cuerpo en un animal,
que muerde el mundo a su antojo.