Redundo en mis juguetes, esos que olvidé cuidar y ahora me curan, en medio de esta soledad que fabricas.

Elegí la intensidad,
y la deriva, para ir poco
a poco, a encontrarme
con tus manos...
esas que me dicen adiós,
y me devuelven a mi niñez,
de una patada,
en el trasero de mis ilusiones.

Elegí las palabras,
porque se convierten
en hechos.

Elegí las palabras
porque jurar o prometer
no es cumplir lo que se
ejecuta.

Elegí las palabras,
porque antes de hacerlas
se fabrican en su deseo,
y renace el hecho,
mientras se resucita
del folio blanco mortecino.

Resucitaré del papel
y mi palabra será un hecho.