Peces de café. Poeta en la cama XIX.

Como peces en cárcel de cristal,
así veo muchas veces a gente
que camina con los ojos abiertos
y el alma enjuta.

Dan vueltas en medio de la ciudad,
pero no viven en la consciencia del acto.

Abren sus bocas, van al cajero, maldicen...

Como peces, mueren y flotan de costado,
sin saber ni haber sido victimas de sus burbujas,
esas que regalan en ocasiones algo más de vida.

Nadan en la oscuridad abisal del agua,
que poco a poco trasforman en café,
por su ceguera de trapo.

La vida es un asco en muchos momentos,
pero la suerte es saber tenerse justo cuando
no tienes a nadie.
Ahora vacío este vaso de café, y pronto abrazaré
una isla... esa en la que me gusta ser naufrago.