Órbita y destrucción. Poeta en la cama XVI.

Tiembla la tierra y mis piernas,
se abren brechas en mis carnes,
una legión de pirañas recorre mi espalda,
se me caen todos los mitos, no hay dioses,
no hay dueños, sólo libertad y horizonte.

Todas las puertas se abren,
todas las ventanas se abren,
todas las luces encendidas brillan,
y otras nuevas aparecen a cada caos,
todos los gestos se escenifican,
los gemidos me llegan.

Me convierto en perro-lobo,
me trasformo en un animal
que resucita, en una muerte muy viva,
mis columnas se derrumban,
y aunque no me mueva, mi barco navega.

Voy de puntillas por su órbita destruyendo
todas sus palabras, dejándome llegar a ella.

Llego y entonces: Me corro, me corro, me corro...
y renace en mi una nueva luz, para que esta vida
no sea tan oscura.