Conduciendo con el peso del sueño

Es casi irremediable,
no puedo olvidarme nunca
de algunas cosas, y menos
de algunas personas y sus cosas,
esta noche ha caído con el peso
de la oscuridad, del cansancio
y el sueño.

El camello tenía el móvil desconectado
y la droga, no me apetecía.
Sólo el sueño, sólo el sueño solamente
a solas, en medio de la escogida, por mi
mientras conducía con las ventanas
bajadas, la soledad dibujaba un cipres
en la espalda.

Deseaba escribir un poema pero no sabía
que tema en concreto, siempre indeciso
con el verso, siempre caminando por el cable
del tumor, arrastrando la diligencia del pasado,
ese cabrón del que aprendo, porque me equivoco
siempre...
esta noche no sabía sobre que escribir,
esta noche más vacío que un saco de escombro,
me sentía advenedizo al derrotismo,
no hay vino, no hay manos en mi cabeza,
no hay nada esta noche de aliento únicamente
unos ojos que se cierran, y unos labios
que respiran mientras no están los míos.

Pero esta noche, una luna que mengua,
dibujó un arco iris de blancos en el oscuro
cielo.

Con apenas unos céntimos en el bolsillo
pude componer un poema de euro y medio,
por un euro y medio, el verso se dibuja en el embrague
del coche,
por apenas una lastima, casi choco con mi destino,
algo que me hubiese aburrido de por vida.