Cabalgando el asfalto.

Manejo su coche para ir a la compra,
entro en el mercado, voy directo a la carne,
compro filetes rojos, jugosos, como su vulva.
Voy por vino, ya casi erecto: "esto no es normal"
pienso...
Leo las composiciones, los coupage, monastrell,
syrah, cabernet, tempranillo, todas ellas tan rojas
como su sangre, y su sangre como el filete...
Debo ser un loco salido, y se me nota,
las cajeras no me miran por vergüenza,
creo...
De nuevo en el coche tengo que meter mi mano
por el pantalón y colocármela para no ir incomodo...
he comprado carne, pero llevo puesto el hueso encima,
todo el día empalmado, debí ser electricista y no poeta,
pero...
Es la primavera, aunque luego será verano y después...
dará igual cuando, pero siempre la tendré como ahora.
Pienso que es su coche, porque ella es su coche y me gusta
conducirlo, montarlo como una yegua.
Arranco, relincho, hago una cabriola y cabalgo para verla
por todas las carreteras de este infierno de mundo.