Reconozco.

Reconozco que he hecho daño,
he pisado este parque de hierba
antes de tumbar mi espalda en él.

Ahora pululo mis muescas
es cada uno de sus arboles,
miro al cielo, sigue tan rojo
como antes.

Ocurre que en ocasiones
sin nada que hacer,
lo más simple es lo más
satisfactorio.

Lo minúsculo como eterno,
el pecho como prado,
la voz como viento.

Ahora me siento tan viento
que no soplo ni me muevo.

Agarro mi cabeza con las manos,
no pienso,
nunca lo he hecho,
solo descerrajo mi pecho
y muestro mi prado.