Panadero en celo

Haciendo miradas en medio
de un bar lleno de gente,
la miro como el pájaro
al gusano
que desea hincarle el diente.

Llevo alcohol en el cuerpo,
voy borracho y de ella me ebrio.

Me acerco sigiloso, y hambriento.

Le susurro en su oído que no la deseo
para hacerle el amor, ni tener sexo.

Tan solo fabricarle todos los días
en su cama el amor, como pan
casero recién hecho,
partirlo y comerlo
con ella en cada noche,
a cada destiempo,
cuando nadie nos mire, como en el bar
lleno de gente, que pájaro me trasforma;
y, revoloteando con alas negras,
en su corazón me posé y grazné
a su tímpano, mi nombre de lobo
caminante y doloroso.