Jazz borracho y cálido.

Bicicleta oxidada,
ruedas encharcadas,
radios yonkis,
estigmas de la infancia
que exprimen
en cada momento,
el silencio y el tormento.

Llueve en el río pero no se moja,
no moja nada, el agua es seca
la que cae y la que viaja.

Timbre desafinado,
dedo que busca un sonido,
situado enfrente, la música
me abriga de mi propio frío.