un, dos, tres: Rayuela al revés.

Todo se para,
detenido, inmóvil.

Todo es polvo encima del mueble.

El reloj no avanza,
y me mira y se mofa.

Más quisiera yo,
saltar a la pata coja,
siguiendo el rastro
de la piedra,
pero ahora,
soy yo la piedra
y mi vida la tullida
que salta tras la utopía.

Deseo imaginar un truco
que me convierta en lo que anhelo,
pero la magia tiene su mentira,
por eso cuando más me imagino,
más me descubro asomando
la cabeza, por la chistera del mago.

Chistera de mago,
conejo mellado,
salto a la pata coja,
todos ríen de mi deforme
sueño, que imagina que flota
como el polvo, pero al caer
se da cuenta que es piedra.