Consulta y solución imaginativa.

¿Has andado a hurtadillas por la sangre
de quién deseas como si fuera el pasillo
de esa casa donde vivías de pequeño?

Los dedos se queman pero no encallecen,
es un andar duro, pero gusta saber
que nada hay más que quemarse,
con la sangre que te hierve al mirarte.